El CB Murcia cae en el Palacio ante Lagun Aro (73-81) en un partido donde no acabó de encontrarse en ningún momento
por Adrián Bonache Ibáñez

José Antonio Marco pelea por el balón. Foto: acb.com
Hoy no se esperaba perder. O al menos, no lo esperábamos muchos. Bien es cierto que el Club Baloncesto Murcia se ha encontrado de primeras con dos de los mejores equipos de la ACB -Caja Laboral y Real Madrid-, y con la gran revelación, el Ayuda en Acción Fuenlabrada. También lo es que al primer rival de ‘nuestra’ liga, el Suzuki Manresa, se le venció y además con autoridad. Por todo ello, el partido de hoy contra el Lagun Aro se planteaba como una oportunidad de oro para los de Moncho, para sumar la segunda victoria, derrotar a otro contrincante directo, y empezar a cimentar esa idea del Palacio de los Deportes como fortín. Habrá que seguir trabajando, pues en estos momentos, de fortín tiene más bien poco.
Abrieron el marcador los guipuzcoanos, que salían de inicio con Ignerski, David, Sergio y los que acabaron siendo los mejores del encuentro: Andy Panko y Barbour. Por parte murciana, el quinteto era Moss, Prestes, Powell, Vujanic y Scepanovic. Marcador igualado al principio, aunque siempre con Lagun Aro ligeramente arriba. No lograron adelantarse los de Moncho hasta los 6 minutos de juego, gracias a Vujanic (14-13). Pero los de Pablo Laso volvían a poner las cosas en su sitio desde la línea de 6,25. Dos triples consecutivos obligaban al primer tiempo muerto, con 14-19.
Los murcianos se acercaron nuevamente aunque no conseguían dar la vuelta al marcador. Ya entrados en el último minuto del cuarto, Moncho pedía una nueva pausa para recolocar a los suyos, con 22-23. Entró Marco para defender la última jugada, y aunque Hopkins tiró sólo desde la línea de tres, la pelota se paseó por el aro para acabar saliéndose. Se cerraba el primer acto con 24-25.
Con una canasta sobre la bocina de Pedro Robles arrancaba el segundo período. Los guipuzcoanos no bajaban la guardia, y volvían a ponerse por delante (28-29). Mientras, llegó el primer momento complicado para el CB Murcia, que veía cómo su rival se colocaba cinco arriba (29-34), obligando al técnico pimentonero a un nuevo tiempo muerto. No sirvió de mucho, pues los visitantes ampliaron a siete la distancia.
Una discutible decisión de los árbitros ponía al Palacio en pie, con el marcador en 31-38, a menos de cinco minutos para el descanso. Entró Delininkaitis, y se notó, tanto que los murcianos lograban un parcial de 7-0 (38-38) cuando restaban 2:36 para la pausa. Con el resultado apretado discurrieron los últimos compases del cuarto, que entraba en su último minuto con 40-40. Powell falló un triple que hubiera puesto por delante a los de Moncho, mientras los de Pablo Laso aprovechaban dos ataques consecutivos y establecían el 40-44 con el que se llegó al descanso.
Con un triple visitante arrancaba la segunda, devolviendo los siete de diferencia. Y esta vez, el esperado despertar de los murcianos no llegó, provocando que Lagun Aro alcanzara una máxima de trece (42-55) en un abrir y cerrar de ojos. Mucho se complicaban las cosas para los de Moncho, que no lograban bajar la diferencia. A falta de tres minutos, el marcador era de 50-60. Se apreciaba intención, pero el acierto era escaso en los ataques murcianos. Algo parecido le ocurría al Lagun Aro, que aún así lograba recuperar la máxima (52-65) para encarar los últimos diez minutos. Distancia más que suficiente, si se saba administrarla. Y así lo hicieron.
Por su parte, los murcianos ya sólo podían pensar en la machada. Vujanic sentaba las bases de un arreón pimentonero, colocando a los suyos a nueve al poco del inicio. Pero los vascos, lejos de amilanarse, recuperaban los trece de renta (59-72) cuando quedaban 6:28 para la conclusión. Había tiempo muerto entrados en el últimos cinco minutos, que en un principio pareció servir de ayuda a los murcianos. Si bien, pronto se comprobó que era poco menos que un espejismo, cuando el Lagun Aro recuperaba los dichos trece puntos de ventaja (63-76).
Menos de tres minutos quedaban cuando Vujanic ponía a diez a los suyos. Robles iniciaba la última intentona murciana, recortando a ocho (69-77) la diferencia a falta de 1:50. Pero en intentona se quedó la cosa. Finalmente, sería el propio Robles quien cerrara el marcador en 73-81. Jarro de agua fría para los murcianos, que caen a la decimosexta plaza. Aún peor, sorprendentemente, se encuentra el rival de la próxima semana. Un Unicaja Málaga que ha sumado su quinta derrota en la cancha de Cajasol. No hace falta decir más, para hacerse a la idea de las urgencias que se podrán ver en el duelo del sábado en el Martín Carpena.