por Alberto Espinosa López
La carrera de Fernando Torres no ha hecho más que crecer desde que abandonase la disciplina atlética

Su trayectoria comenzó muy pronto, en 2001. La necesidad de su equipo de toda la vida, el Atlético de Madrid, en Segunda División, le obligó a hacerse cargo de una plantilla que no acababa de adaptarse a la categoría. Al revés que en muchos casos de jóvenes futbolistas que se pierden tras debutar de manera negativa, Torres se hizo un hueco en la delantera rojiblanca, marcando su primer gol como profesional al Albacete. El ascenso llegó, y su debut en la máxima cima del fútbol español no se hizo esperar.
Un Barça-Atlético le presentó ante el mundo, el 1 de septiembre de 2002. Desde entonces hasta el verano pasado pormedió una media de 15 goles por temporada, siendo la 2003-04 la mejor, con 19. En todas ellas fue considerado como el mejor jugador del equipo, cartel que, unido al de la Selección, le colocó en las agendas de los directores deportivos más granados de Europa. Muchas fueron sus novias: Milan, Chelsea, e incluso Barça y Madrid; pero su amor a los colores le impidió firmar por otro equipo que le enfrentara a su Atleti todos los años dos veces. Y Rafa Benítez le llamó.
Treinta y seis millones de euros fueron suficientes para que Enrique Cerezo se decidiese a venderle. “El Niño” cambió el pijama de rayas por uno rojo. Y no se equivocó.
Uno de los motivos principales que condujeron a Torres fuera del seno Atlético fue el poder jugar la Champions League. En ese sentido, Fernando perdió la virginidad el 15 de agosto en la previa de la Copa de Europa frente al Tolouse, partido que ganaron los de Benítez por 0-1. El otro motivo, mucho más doloroso, fue la satisfacción general en la parroquia rojiblanca tras el 0-6 que le endosó el Barça y que perjudicaba seriamente a su máximo rival, el Real Madrid. Se dice que esa noche Fernando decidió que se marcharía a final de temporada.

Su primer partido en Anfield Road fue su debut soñado. El Chelsea visitaba Liverpool con ávidas intenciones, que fueron cortadas de raíz por un Torres que marcaba su primer gol con el pijama rojo. Desde entonces ha sido elegido por la afición “red” el mejor jugador del mes cuatro veces, superando a Gerrard, con dos. Actualmente lleva en su cuenta goleadora más goles (19) que cualquier otro delantero español, superando a Raúl, segundo, y al resto. Ni Tamudo, ni Villa, ni Guiza se le acercan. Es por ello que si hay alguien en la mente del Luis Aragonés para ocupar el puesto de “nueve” titular en la selección ese es Fernando, ya que, hoy por hoy, es junto a Cesc, el mejor jugador español del momento.
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