De Lucas acerca un poco más la permanencia

19 Abril 2009 · 1 comentario

El Castellón se puso 0-2 pero el Murcia se rehizo y consiguió el empate en la segunda parte

por Alberto Espinosa López

Peña, ante el Castellón en Castalia. Foto: La Verdad

Peña, ante el Castellón en Castalia. Foto: La Verdad

Qué difícil se ha vuelto sumar de tres en tres para el Real Murcia. La vitola de equipo ganador que parecía haberse conseguido con José Miguel Campos ha desaparecido. Este equipo ha perdido movilidad, garra, velocidad, verticalidad… aspectos que, en definitiva, son claves para un equipo con cotas mayores que las de ganarle a los cuatro últimos, empatar con los doce últimos y no perder por mucho ante los ocho primeros.

El Murcia ha empatado por raza, espoleado por la grada y por las decisiones arbitrales que consideraba adversas. Pensándose robado en su propia casa, el conjunto grana comenzó a meter la pierna y a no esconderse, lo que se tradujo en los mejores minutos del Murcia.

El Castellón salió al campo sabiendo que jugaba un partido de fútbol de Segunda División, mientras que su rival se creía en Cobatillas una mañana de un jueves cualquiera del mes de abril. Por eso, Ulloa hizo el 0-1 de semi volea en el minuto 7 tras un contragolpe perfecto y pudo hacer el segundo poco después.

Los granas se vieron por detrás en el marcador y despertaron de su ensoñación. Pero cuando ya estaban entrando en el partido y llevándolo a un terreno neutro, Peña cometía un dudoso penalti que transformaba Mario Rosas. Era el 0-2.

Luego, el asistente de Gardeazábal Gómez anularía un gol legal a Despotovic, lo que ya provocó las iras de la grada sobre el trío arbitral. Menos mal que, al filo del descanso, señaló un penalti de Carlos Sánchez sobre el serbio que convertía en gol Bruno Herrero, pichichi pimentonero.

La segunda parte fue de menos a más. El Murcia pisó el césped con la vena del cuello más tensa que la cuerda de una guitarra, y ello se tradujo en una intensidad que debía haber aparecido desde el minuto 1 de partido. Pudo marcar en algunas ocasiones pero fue mediado el segundo tiempo cuando un pase de Movilla lo empujaba de volea De Lucas, muy trabajador en la mediapunta durante todo el partido, bastante mejor que Montoro.

Cambios tardíos

Cuando el Murcia pedía a gritos varias sustituciones de piezas que no estaban dando todo lo que tenían que dar, José Miguel Campos no se dio por enterado. Gallardo y Aquino entraron tarde. El torito salió al descanso cuando quizá debió de haberlo hecho a los 30 minutos de la primera parte. Núñez no rascó bola y recibió de premio cuarenta y cinco minutos de bula. Y luego Gallardo, que estuvo calentando más de media hora para hacer en quince minutos más que Capdevila en setenta y cinco.

¿Por qué juega Núñez en vez de Gallardo? ¿Por qué Aquino no sale de titular cuando ahora parece que está mejor físicamente?

Y lo que es peor, este Murcia juega a pelotazos y cada vez más descaradamente. Balones a Xisco Campos y a lanzar. Bruno y Movilla no se han ofrecido todo lo que debieran, Mejía ha hecho un partido lamentable, De Coz y Peña fallones… Y aún así ha podido ganar. Menos mal que el Alavés ha perdido contra el Xerez y el Murcia queda así ocho puntos por encima del descenso.

Tras partidos como este, sólo nos queda rezar para que los partidos vayan pasando lo más rápidamente posible. Salvarnos y planificar la próxima temporada es el único deseo de los más de once mil fieles que hoy han desafiado a las predicciones de lluvia y han ido a animar a su Murcia. Así sea.

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