Un año más, Murcia es de ACB

9 Mayo 2009 · Dejar un comentario

Los hombres de Hussein reconquistan Zaragoza, y condenan de nuevo a los maños a la liga LEB · Marco Gaona, providencial

por Adrián Bonache Ibáñez


Al final, mereció la pena. En efecto, un domingo tras otro de alegrías, decepciones, esperanzas, desesperanzas, ilusiones, desilusiones… acabaron finalmente un sábado por la tarde, un día, este 9 de mayo, que ya es historia viva del baloncesto murciano. Un sábado por la tarde, que nos iba a enviar una dosis de júbilo en toneladas, tres años después, nuevamente desde Zaragoza.

Nuestro CB Murcia viajaba a tierras mañas, clamando por recobrar el espíritu del último ascenso a ACB. Los contratiempos de última hora no podían trastocar los planes para la consecución del único objetivo:  reconquistar la capital de Aragón. Así, ni la incorporación final del argentino Quinteros, figura de los zaragozanos, ni la espantada de Chris Thomas -al que algunos vieron en la tarde de ayer paseando con el coche, con un cigarro en la boca-, debían ser tenidos en consecuencia.

Llegaron los murcianos al Príncipe Felipe, y fueron recibidos como se preveía. Los maños les daban la bienvenida a su particular ‘infierno rojo’, ignorantes de que sólo ellos serían quienes volvieran a él, un año después de abandonarlo. Mientras tanto, 11.000 gargantas se preparaban para el partido más emocinante de la temporada, 15 de ellas procedentes de Murcia.

Dio comenzo el encuentro, con la congoja como principal protagonista en las acciones iniciales de uno y otro. Sin embargo, eran los maños quienes más la acusaban, mientras los visitantes se mostraban algo más desenvueltos, comandados por el que estaba llamado a ser una de las piezas clave, aunque quizá no tanto como lo acabó siendo. José Antonio Marco Gaona, sorprendente el de Abanilla, se ha granjeado tras este partido un lugar de excepción la próxima temporada. Si no en Murcia, será en un equipo mejor.

Corrían los minutos, y las sensaciones eran difícilmente mejorables. El CAI -salvo Quinteros- no daba una, circunstancia aprovechada por los murcianos para adquirir un colchón considerable, que era de 9 puntos (9-18), al final del primer cuarto. El segundo cuarto siguió el mismo camino, llegando a los diez de ventaja murciana (15-25).

Sin embargo, era obvio que los zaragozanos iban a despertar, y fue entonces. Tras ver reducida su ventaja en cinco puntos, saltaron las alarmas en los de Hussein. Más despues de ver en cancha un quinteto inédito, con Mijatovic como base, acompañado por hombres como Jesse Young o Ivan Opacak. Todo ello fructificó en una nimia renta de 2 puntos (29-31) al descanso, que echó por tierra el gran primer cuarto de los pimentoneros.

Era el momento del cuarto más temido por la afición murciana, el tercero. Motivos han habido a lo largo del año para ello. Y lo cierto es que en él iban a ponerse por primera vez arriba los locales (34-33). Lo peor no era el resultado, sino la evidencia de un cambio de actitud en Murcia, que ya no mostraba la confianza del principio. Para más inri, Taquan Dean comenzó a perder el seso, sacando de quicio al más pintado.

A pesar de todo, y a poco de acabar este tercer acto, los murcianos retomaron la delantera, llegando a irse de ocho, para llegar finalmente al cuarto decisorio cinco arriba (41-46). Ya se había ganado al menos una de las luchas particulares, la de no tirar todo por la borda antes de los últimos diez minutos.

El cuarto de la verdad

Y llegó. Poco o nada importaba lo sucedido los treinta minutos antes, en realidad era intrascendente lo ocurrido en las 33 jornadas anteriores. Un sólo cuarto, diez minutos de juego restaban para saber quien se iba al pozo, y quien salvaba el trasero. Y éstos comenzaron pésimamente para los murcianos, sin ver aro los tres primeros minutos y con un parcial en contra de 8-0. Los mayores miedos afloraban en la parroquia pimentonera, aunque se despertó a tiempo.

No podía haber más igualdad. 50-50, a falta de 5:00. El CAI vivió unos minutos por delante, hasta que Perico Robles devolvió el empate con un triple antológico (57-57). Se llegó al último minuto con 59-57, y el balón en poder de los murcianos. El ambiente era irrespirable. El ataque, exprimido al máximo, acabó en fallo, mas el balón salió fuera de banda, y la posesión era de nuevo visitante. Seguidamente, Dean iba a la línea de tiros libres. No se amilanó, y empató el encuentro.

Quedaba poco más de una posesión para el final, cuando Quinteros asumió el mando del ataque que bien valía una permanencia. Pero el argentino se equivocó. A siete segundos de la conclusión, Moss estuvo más listo que nunca, y le sacó una falta en ataque, que cambiaba las tornas completamente. Iban a gozar los murcianos de una oportunidad para ganar, y no fallaron.

Como se podía esperar, sería Dean quien se la jugara. El norteamericano subió el balón, y cuando parecía que se iba a la prórroga, recibió una nueva personal. Apenas restaba un segundo, y en efecto, era falta, pero había que pitarla. Los árbitros estuvieron valentísimos, aunque también lograron que el Príncipe Felipe estuviera a punto de irse abajo.

En sus manos tenía Dean asegurar prácticamente la permanencia. Y si bien es cierto que se reparten a partes iguales las alegrías y los enfados que con su juego ha provocado este hombre, en el momento que más se le requería, dio la cara, e hizo valer su enorme calidad. Como si tal cosa, ante todo un pabellón en su contra, anotó un lanzamiento, y falló a propósito el siguiente, colocando el 59-60, que no se movería tras un último y desesperado lanzamiento del CAI.

Se repite la historia

Punto y final. La historia se repetía, eran los maños quienes lloraban de nuevo. El veredicto final de la liga es igual de justo que podría haberlo sido en caso dispar. Eso sí, existe un hecho difícil, casi imposible de ignorar, y que se desmarca completamente del ámbito deportivo. Así, en la cancha zaragozana se pudo ver carteles del estilo de ‘Ni agua, ni ACB’, haciendo alusión a otra polémica por todos conocida.

Pues bien, agua no habrá, y mal pinta el futuro. No obstante, ya sabemos quien se queda sin lo segundo, además de forma segura, puesto que la victoria de Vive Menorca sobre Cajasol condena a los zaragozanos al último puesto. Así las cosas, y al contrario de quienes abogan por extrapolar su egoísmo al deporte, nosotros sí podemos decir bien alto, un año más, que Murcia es de ACB.

*Imagen: acb.com

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